martes, 28 de junio de 2011

Cuento: "Las algas"

—Bueno, cariño. Te he traído al lugar más estupendo, exótico y cultural que he encontrado para pasar las vacaciones.

—¡Oh! ¡Mira! ¡No lo puedo creer! ¡Un bote de Coca-Cola de los de antes! Es maravilloso, en esta playa hay toda clase de basura digna de coleccionar.

—Sí, y no sólo hay botes de Coca-Cola. Mira: allí hay restos de una caja de flan "El Niño" ¿recuerdas esos flanes?

—¡Oh! ¡Vaya si los recuerdo! Me los preparaba mi abuela cuando yo era muy pequeña ¡Pero mira! Todavía hay restos de bolsas blancas, ... como ahora son rosas todas las que no llevan la "imagen artística de la empresa", ya que no han perdido todo su color...

—Mira: ¿ves? la gente se hace fotos aquí. Como puedes ver es un lugar muy turístico y digno de recordar cuando se viene, ya que hay basura de todas las clases, restos de productos que ya no existen...

—¡Oh... sí, sí sí...! son verdaderas reliquias.



—¡Oigan! Lo siento, pero no pueden estar en este sector de la playa.

—¿Por qué señor guardia, si esto está lleno de gente?

—Como pueden ustedes ver mis compañeros tratan de explicarles a todos que han de retirarse de la playa. Esta zona tiene un alto valor cultural y artístico por sus restos "arqueologopublicitarios" y hemos de hacer lo posible por mantenerlos.

—¡Oh señor agente!, estamos completamente de acuerdo con usted, ¿verdad cariño? Pero nosotros sólo pretendíamos pasar el día aquí y dejar más basura en la zona más al sur de la playa, donde están los restos “basurísticos” más actuales.

—No pongo en duda sus buenas intenciones caballero, pero son órdenes que he de cumplir y he de tratarles a todos por igual.

—Esta bien agente, lleva usted razón. No les molestamos más. Vámonos cariño. Buenos días.

—Buenos días señores, disculpen las molestias y que pasen un buen día.



Alejándose de la zona protegida, el matrimonio continuó caminando hacia el sur, donde cerca se hallaba el aparcamiento. De repente la mujer frenó sus pasos en seco con gesto contrariado.


—¡Oh Luis! ¡Mira qué horror! ¡Mira..., mira..., allí enfrente! En ese lado de la playa está todo lleno de algas, ¡pero qué asco!



(Escrito sobre la arena de la playa de la Llana -Murcia-, rodeada de algas).

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