viernes, 27 de mayo de 2011

Sobre los guantazos en la acampada de Barcelona y otras lindezas

Podrá no resultar bonito a la vista una acampada en la plaza de una ciudad, podrá resultar incómodo a comerciantes y viandantes, podrá ser ilegal protestar en un día de reflexión de elecciones, podrá incluso ser antihigiénico que un montón de gente se apiñe a vivir unos días en una plaza (aunque recogen toda la basura, yo he estado ahí y lo he visto).

Pero resulta que es que nuestra democracia es antihigiénica. Y no puedo sacar otro mensaje más claro y nítido de lo sucedido: hemos llegado a una sociedad en la que, por unas razones u otras o ateniéndose a unas leyes u otras, está prohibido quejarse, no es que esté prohibido tal cual pero no existen formas eficaces de hacerlo: si mandas cartas al presidente del gobierno o al presidente de tu comunidad no se te hace ni caso, si existe algún foro de opinión no se destaca en ninguna parte, si hablas no se te escucha, para nada.

El mensaje es: eres ciudadano - no eres nada, eres parado o trabajador - no eres nada, eres pensante - no eres nada, no eres pensante - no eres nada. Estamos para que nos roben los bancos, para comprar idioteces, para votar y sólo para votar..., y votamos unas ideas que nunca se realizan, o casi nunca, o al menos no las importantes.

¿Todavía les extraña a algunos que no se produzca una protesta semejante?, ¿se les ocurre un modo mejor de hacerlo?, ¿qué se supone que pintamos en esta sociedad?, ¿para que se supone que estamos?, ¿para agachar la cabeza y dejar que nos hundan cada día más bajo tierra? Quiero que alguien de verdad responda a estas preguntas en vez de hablar tanto de hippies, o perroflautas, o gandules, o explicaciones baratas que no significan nada.

Pero vamos, que yo soy optimista, porque comentarios tan absurdos que tratan de criticar las manifestaciones sólo expresan una cosa: no tienen nada que decir. Saben que toda la gente que está en la calle quejándose está haciendo algo de verdad, y se sienten asustados, sienten que pueden perder derechos, ¡y no sé qué derechos! porque que critiquen políticos que viven a tutiplein lo entiendo, ¿pero ciudadanos que se estudian el credo "librecomercio o no sé qué" y que están afectados en sus vidas por esta filosofía radical de los gobiernos de ahora?

Tengo que decir otra cosa, una reflexión mía: algunos piensan que criticando nuestro sistema económico actual estamos deseando que llegue el comunismo. Algunos consideran que hay que defender el libre comercio porque el comunismo es peor. No, todo esto son absurdeces: el comunismo es radical y el libre comercio es radical. Yo al menos creo en un fifty-fifty o en algo que aún no hemos terminado de inventar. Además, si es muy sencillo, si se puede empezar por la punta, simplemente se puede mejorar lo que tenemos, con que logremos que los políticos cumplan la ley, no sean unos corruptos, no se autoadjudiquen salarios y haya un sistema más justo, y que la banca pierda ese poder tan aberrante, nos podríamos dar con un canto en los dientes.

La banca, el Fondo Monetario Internacional... toda esa marisma de organizaciones defensoras del "to pa mí", ahí es donde hay que dar, ahí es donde está el verdadero problema. Ese enclave es la crisis.

martes, 17 de mayo de 2011

¡Por fin, España de mis amores!

¡Por fin! Por fin empiezo a reconocer a mi país, a la patria de mis amores...
En estos momentos sucede la "reunión" de la Puerta del Sol de Madrid donde gente de cualquier ideología y de cualquier edad se han parapetado para protestar contra la democracia de mieeeeeerda que tenemos (y lo dice una "demócrata real"), el sistema corrupto y decadente de los dichosos y misteriosos "mercados", el paro aberrante, las pocas posibilidades para MI generación, unas cuantas anteriores y unas muchas posteriores.

En Murcia se ha organizado una sentada en la Glorieta o Plaza del Ayuntamiento. Todo comenzó el domingo pasado, o más bien todo comenzó cuando el mundo árabe por Egipto, por Libia, por aquí y por allá, salió a protestar demostrando al mundo durmiente occidental de lo que eran capaces. Aquí nos contaban que si el burka, que si Bin Laden, que si los malvados musulmanes, que si la renovada conspiración judeomasónica, y luego resultaron ser una gran cantidad de jóvenes con estudios y preparación que se daban perfecta cuenta de las corrupciones de sus gobiernos.

Así que, tras todo el trajín árabe que se formó a partir de anuncios y contactos en las redes sociales (menos mal que finalmente están sirviendo para algo mucho más interesante que para usarnos de mercancía para estudios de mercado), en España comenzó una actuación similar creo que allá por Marzo. Hablo de la plataforma "Democracia Real Ya".

Yo los vi por Internet, no sé si fue mi madre o mi novio quien los había descubierto, o quizás fui yo misma y no me acuerdo, porque siempre estamos los tres por Internet buscando noticias sobre esta "crisis" mal explicada y pasándonos los enlaces por correo electrónico.
El caso es que este grupo hablaba de una gran manifestación para el 15 de mayo. Y la ha habido. Y está claro que Madrid, con su universidad, está siendo el centro de esto y hay que reconocer que está armando la marimorena. Esa noche muchos, tras la manifestación, decidieron plantarse en la Puerta del Sol, en el km. 0 de España y terminaron acampando y todo para seguir protestando.
Y esta mañana, que es cuando, torpe de mí que andaba en mi mundo mental como cada varios días hago, he sido consciente de todo al leer la noticia por aquí y por allá de que aquellos que habían estado acampados en la Puerta del Sol habían sido desalojados a hostias por la policía democrática, socialista y de izquierdas del PSOE.

¿Y qué ocurre ahora? Pues que se ha logado tocar las narices aún más a la gente y esta noche se ha llenado la Puerta del Sol pero en plan impresionante. Y ahora, señoras y señores, ahora es cuando las televisiones y las radios y las prensas de tal y cual partido (o mejor dicho, del partido PPSOE, como en el movimiento se suele decir) se están haciendo eco de la noticia aplastante de que está sucediendo una enorme queja y protesta social ante la democracia inexistente, la separación tremenda de los políticos con los ciudadanos, las ayuditas a sus colegas financieros, banqueros, el bipartidismo inútil e inservible español, y en definitiva la queja ante la enorme necesidad que tenemos de una democracia real donde todos los partidos políticos jueguen con las mismas cartas y posibilidades.

Por cierto, estoy procurando mencionar "gente" en la manifestación porque paso mucho de los términos empleados por la prensa habitual que mencionan "jóvenes activistas" con el sentido negativo que lleva ese término, que no debería de llevarlo por supuesto pero que lo lleva, como si los jóvenes fuésemos una especie de delincuentes por el hecho de haber nacido después que otros. ¡Ah sí! que resulta que yo también soy joven, o al menos pertenezco a esta generación de "precarios", con 31 años.

Sí, como siempre los jóvenes a lo largo de la Historia comienzan estas cosas, pero luego los padres, los abuelos y sus hijos bebés o enanos salen con ellos, como es lo lógico, pues estas quejas nos involucran absolutamente a todos, creo que sólo los banqueros con buenos contactos y muchos políticos tendrían el honor (o mejor, el deshonor) de no sentirse involucrados.

Y la protesta de Democracia Real Ya es muy simple: que desaparezca esta democracia a medias y corrupta, que haya una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones del país, con una mayor participación de las asociaciones de vecinos y esa clase de cosas.

Pero esto es mucho más grande que lo que esta plataforma pide, detrás de esto hay algo mucho más gigantesco, y es que por fin España despierta de su letargo, por fin España protesta por algo real, por su futuro, por sus intereses reales. Y algo más: somos una ciudadanía con individuos, con individuos pensantes y actuantes, y ese es el motor fundamental para que las cosas cambien pero de raíz. Yo siento desde hace años un cambio en el futuro, un enorme cambio.

La crisis es una manipulación, una palabra, una pamplina demagógica (no estoy diciendo que no sea real), una astuta y sencilla palabra pensada para insertarnos el miedo, para hacernos agachar la cabeza como borregos, hablándonos de mercados y mercados, de burbujas, de deudas y de cosas que nosotros los ciudadanos no hemos ni buscado ni provocado, y que la mayoría de las veces ni entendemos, pero que tenemos que pagar con creces, pagar con paro, con deshaucios y con barbaridades, recortándonos derechos primarios como la educación y la sanidad, cosas que siempre me parecieron santas sencillamente porque en la escuela me enseñaron que lo eran. Simplemente porque resulta que estos jóvenes atormentados por nuestros futuros somos los hijos de aquellos padres que protestaron contra el franquismo, y nietos de quienes lucharon porque no se hundiera la República, es decir, la Democracia de entonces, y no es posible que ahora el plan sea tener que conformarnos con no poder haer nada para que el mundo tenga algo de decencia. Tenemos que levantarnos poderosamente, sin violencia porque eso es de tontos inútiles, y estirarnos orgullosos para defender lo que nuestros ancestros querían levantar.

Yo no me pienso callar. Ya estoy harta de tanta tontería, de aguantar comentarios del tipo "no sabemos nada, no nos enteramos de nada, que tendríamos que agarrar la picaza pa currar..." sobre todo cuando en el fondo estás deseando trabajar y ser útil en tu sociedad.

Hace años presentía estas cosas, hace años desperté de mi letargo cuando una mañana iba en el autobús y observé mi reflejo en el cristal sobre un atasco humeante y robotizado de coches, en la Redonda de Murcia. Y ese día sentí La Náusea, el terrible mundo que me rodeaba, lo sentí física y dolorosamente, ese sistema absurdo y sin futuro que nos rodeaba, como una Matrix pestilente, con seres vacíos y robotizados. Vi la Ciudad, la Diosa-Ciudad con sus calles como arterias, con sus luces como sombras, con sus ciudadanos absortos y ocupadísimos en mantenerla en pie como sea, sobre púas de cristal, sobre pilares quebradizos, con sus sótanos putrefactos y sus pobres duendes soportando su peso como atlantes.

Y en ese momento sentí que ya no podía más, que ya no podía creer más en Ella, por más que me esforzara.

Ahora muchos están también dejando de ver sus colores en tonos pastel, ahora muchos están viendo sus oscuridad dolorosa, su demacrada putrefacción. El retrato ha salido del armario y esos dulces colores de antaño se han vuelto chillones, demasiado brillantes y reveladores, demasiado dolorosos a la vista, incómodamente fluorescentes. Y la suma de todos ellos da un blanco incómodamente verídico.

Un blanco incómodo, un negro que asusta. Pero el momento comienza a ser dulce, uno empieza a acomodarse, uno comienza a sentir la exquisitez del peligro, y es que de repente la vida se transforma en una oleada de sensaciones y sentidos, ahora La Náusea se endurece y termina formando parte de nuestra piel, ahora no hay marcha atrás, ya no podemos ver esos tonos pastel, ni queremos verlos. Y quien desea verlos es sencillamente porque aún no ha superado el miedo que provoca La Náusea.

Ahora el blanco resulta ser papel, ahora el blanco chirriante de luz resulta ser un buen lienzo en el que volver a pintar.

¡Por fin me alegra haber nacido en 1980!