viernes, 9 de julio de 2010

Post-hombre

"Vagas...
Por sus marchitas ramas
Buscando la savia, la sangre, la vida

Enganchado...
A sus venas esperas
Que la sangre vuelva a correr
Y que te arrastre con ella
Que te empuje de una vez
Con tu última ciudad

Fuiste
Cabalgando por este hermoso mundo
Con la cabeza alta
Y con esos hermosos brazos alzados
Ansiando ser siempre más

Y ahora
Tu sed es violenta
Ahora no cabalgas, ni andas, ni respiras
Ahora sólo te arrastran conectado
Por cables oxidados

La sed te vacía
Y el vacío te borra
Y el único manantial que tus brazos alcanzan
Está definitivamente pintado
Definitivamente instaurado

Tus nudillos sangran
La savia de
Tus sueños olvidados

Y ahora te preguntas
Quién te hicieron ser
Y porqué no pudiste ver

Ya no puedes sagrar más
Y ya no puedes llorar más
Tan sólo te queda saltar...

Desde lo hondo, lo profundo, lo lejos
El sueño será la verdad
Desde el vacío
Lo tocarás."

2 comentarios:

  1. Hola Marga, te felicito por tu creatividad que demuestras en vuestro blog, y, este verso es muy llamativo, como toda obra de arte, tiene su interpretación segun quién y cómo se lea, en lo personal, ha sido como verme en un espejo! obviamente me ha impactado y llamado a reflexionar, un cariñoso saludo desde Lima, José Antonio Pozo

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  2. Hola José Antonio, un honor que me escribas.
    Este poema forma parte de un concepto en mi cabeza: la Ciudad es nuestro pequeño mundo, nuestro microcosmos en el que nacemos encerrados, y es como una materia viviente, sus calles son como venas y nos dejamos arrastrar por ellas. Nuestra ciudad, nuestra civilización, es como un enorme ser que nos ha tragado. En el pasado andábamos entusiasmados, ahora tengo la sensación de que ya no sabemos muy bien de dónde venimos.
    Creo que los sudamericanos sois especialmente sensibles a esta sensación, porque sabeis ver esto con objetividad, teneis mucho que enseñarnos.

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